Pedro J. Gonzalez
pgonzalez@elnuevoherald.com
Pedro J. Gonzalez el Nuevo Herald
Con la serie igualada 2-2, y la moral por las nubes, el Heat regresa al American Airlines Arena para jugar esta noche (8 p.m.) el quinto juego de la serie ante los Pacers.
Y es que después de perder el segundo juego en casa y el tercero en Indiana, el equipo de Miami resurgió de sus cenizas como el Ave Fénix para salir airoso 101-93 en el cuarto partido ante su rival de turno.
Sangre sudor y lágrimas fue lo que tuvo que derramar el Heat para voltear el marcador y hacerse con la victoria, que en principio parecía imposible.
La sangre la puso Udonis Haslem, quien después de recibir ocho puntos de sutura en la ceja anotó varias canastas decisivas y con 14 puntos se redimió de las actuaciones anteriores, como diciendo: “el guerrero está de vuelta”.
Todo el equipo sudó la gota gorda para alcanzar el triunfo, pues todas las canastas fueron importantes y todas las marcas fueron vitales para frenar a unos rivales que basan su juego en su poderío físico.
Y las lágrimas fueron de alegría al final del partido tras el abrazo del “BIG TWO”, el cual reflejaba el enorme cúmulo de emociones y tensiones que rodeaba el encuentro. El tándem LeBron James-Dwyane Wade sumó 70 puntos, 27 rebotes y 15 asistencias, en un gran derroche de talento y esfuerzo.
Hay que recordar que Wade venía de una actuación impropia para su calidad, no sólo por el bajón de su rendimiento en el tercer juego, sino por la reacción contra su entrenador cuando le reclamó por una acción del juego.
Wade le respondió a sus detractores desde la cancha, poniendo todo su corazón. Al principio la pelota no le entraba, pero no se desanimó, siguió intentándolo, y poco a poco logró encontrar el camino, encestando 22 de sus 30 puntos en la segunda mitad.
“He sido puesto en duda y voy a estar en dudas otra vez”, dijo Wade. “Nosotros sólo queremos que la pelota entre”.
Quién nunca dudó de él fue su amigo James, quien estuvo inmenso, terminando con 40 puntos y 18 rebotes.
“No me preocupa, sé que D-Wade es uno de los mejores jugadores de la NBA”, dijo James. “Tuvimos una terrible actuación en el Juego 3 y queríamos redimirnos”.
En el avión de regreso Wade le devolvió el cumplido tras ver el video.
“Fue increíble”, dijo Wade. “Pero en realidad nunca he jugado con un hombre que me haya sorprendido por las cosas que hace”.
El cuarto encuentro tenía un importancia capital para el Heat, ya que si perdía ponía la serie 3-1 y prácticamente quedaba eliminado.
Todavía no ha ganado nada, pero ahora está de nuevo en la pelea y si sus jugadores vuelven a jugar con la misma energía hoy en casa podría poner la serie a su favor 3-2, a una victoria de la final de conferencia, donde tal vez reaparezca Chris Bosh.
“Todavía es demasiado pronto para decirlo, pero tenía una sonrisa en su rostro, dijo Erik Spoelstra en la práctica del lunes en el AAA. “Chris está haciendo su trabajo, pero no se unirá a nosotros. Ahora mismo ni siquiera está cerca de trabajar en la cancha”.
Sin su centro titular el quinteto de la Capital del Sol ha tenido que redoblar sus esfuerzos para detener el empuje de unos Pacers que, a pesar de su talento, basan su juego en su altura y en su fuerza.
Sería insensato pensar que los protagonistas Wade y James van a tener otra noche de 70 puntos, por lo que será necesario que los actores de reparto incrementen su aporte y no regalen nada.
En los playoffs cada punto es importante y cada error tiene un valor doble.
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Pedro J. Gonzalez el Nuevo Herald
Con la serie igualada 2-2, y la moral por las nubes, el Heat regresa al American Airlines Arena para jugar esta noche (8 p.m.) el quinto juego de la serie ante los Pacers.
Y es que después de perder el segundo juego en casa y el tercero en Indiana, el equipo de Miami resurgió de sus cenizas como el Ave Fénix para salir airoso 101-93 en el cuarto partido ante su rival de turno.
Sangre sudor y lágrimas fue lo que tuvo que derramar el Heat para voltear el marcador y hacerse con la victoria, que en principio parecía imposible.
La sangre la puso Udonis Haslem, quien después de recibir ocho puntos de sutura en la ceja anotó varias canastas decisivas y con 14 puntos se redimió de las actuaciones anteriores, como diciendo: “el guerrero está de vuelta”.
Todo el equipo sudó la gota gorda para alcanzar el triunfo, pues todas las canastas fueron importantes y todas las marcas fueron vitales para frenar a unos rivales que basan su juego en su poderío físico.
Y las lágrimas fueron de alegría al final del partido tras el abrazo del “BIG TWO”, el cual reflejaba el enorme cúmulo de emociones y tensiones que rodeaba el encuentro. El tándem LeBron James-Dwyane Wade sumó 70 puntos, 27 rebotes y 15 asistencias, en un gran derroche de talento y esfuerzo.
Hay que recordar que Wade venía de una actuación impropia para su calidad, no sólo por el bajón de su rendimiento en el tercer juego, sino por la reacción contra su entrenador cuando le reclamó por una acción del juego.
Wade le respondió a sus detractores desde la cancha, poniendo todo su corazón. Al principio la pelota no le entraba, pero no se desanimó, siguió intentándolo, y poco a poco logró encontrar el camino, encestando 22 de sus 30 puntos en la segunda mitad.
“He sido puesto en duda y voy a estar en dudas otra vez”, dijo Wade. “Nosotros sólo queremos que la pelota entre”.
Quién nunca dudó de él fue su amigo James, quien estuvo inmenso, terminando con 40 puntos y 18 rebotes.
“No me preocupa, sé que D-Wade es uno de los mejores jugadores de la NBA”, dijo James. “Tuvimos una terrible actuación en el Juego 3 y queríamos redimirnos”.
En el avión de regreso Wade le devolvió el cumplido tras ver el video.
“Fue increíble”, dijo Wade. “Pero en realidad nunca he jugado con un hombre que me haya sorprendido por las cosas que hace”.
El cuarto encuentro tenía un importancia capital para el Heat, ya que si perdía ponía la serie 3-1 y prácticamente quedaba eliminado.
Todavía no ha ganado nada, pero ahora está de nuevo en la pelea y si sus jugadores vuelven a jugar con la misma energía hoy en casa podría poner la serie a su favor 3-2, a una victoria de la final de conferencia, donde tal vez reaparezca Chris Bosh.
“Todavía es demasiado pronto para decirlo, pero tenía una sonrisa en su rostro, dijo Erik Spoelstra en la práctica del lunes en el AAA. “Chris está haciendo su trabajo, pero no se unirá a nosotros. Ahora mismo ni siquiera está cerca de trabajar en la cancha”.
Sin su centro titular el quinteto de la Capital del Sol ha tenido que redoblar sus esfuerzos para detener el empuje de unos Pacers que, a pesar de su talento, basan su juego en su altura y en su fuerza.
Sería insensato pensar que los protagonistas Wade y James van a tener otra noche de 70 puntos, por lo que será necesario que los actores de reparto incrementen su aporte y no regalen nada.
En los playoffs cada punto es importante y cada error tiene un valor doble.
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